jueves, mayo 12, 2005

Accidentes



"Entonces comprendió el claramente, por primera vez, lo que no había podido captar bien después de la bendición nupcial, a saber: que el límite que les separaba era intangible, y que nunca podría saber dónde comenzaba y dónde y dónde terminaba su propia personalidad. Aquél fue un doloroso sentimiento de escisión interior. A punto de ofuscarse, comprendió en seguida que Kitty no podía ofenderle de ninguna manera, desde el momento que ella formaba parte de su propio "yo". Así, por ejemplo, nos ocurre alguna vez que sentimos en la espalda un dolor muy vivo. Nuestra reacción más inmediata es la de volvernos, creyendo que nos han dado un golpe; ávidos de venganza, vemos que no hay nadie y, convencidos de que ha sido un accidente, tenemos que soportar en silencio el mal que nosotros mismos nos hemos hecho."
Lev Tolstoi, Ana Karenina, Vol. 2, pág 48